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Andorra, paraiso natural de los Pirineos
El
Principado de Andorra une a los magníficos y espectaculares paisajes
del paraíso natural de los Pirineos, que es, entre otros muchos y
muy esoeciales atractivos, desde la hospitalidad de los andorranos
hasta los luminoso y opulentos escaparates de un comercio
cosmopolita, extremadamente interesante. A todo esto se une el
patrimonio culinario de este país, de remoto origen y, a la vez,
moderno y desarrollado. Su cocina no reniega de las raíces
seculares, propia de una sociedad montañera, pastoril y rural,
solida, reconfortante y suculenta, basada en los productos
autóctonos: verduras y hortalizas, setas, truchas y bacalao, carnes
de cerdo, de cordero, de aves, de caza mayor, leche, requeson,
miel...
Este patrimonio coquinario, al que naturalmente no son ajenas
ciertas
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Luis Bettonica
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Periodista
y Escritor
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Experto en Gastronomia
Este patrimonio coquinario, al que naturalmente no son ajenas
ciertas
influencias francesas, tal vez un tanto olvidado en los últimos
tiempos, conoce actualmente un feliz revival que se revela en muchos
restaurantes, cada vez más numerosos, donde se ofrecen
especialidades típicas del Principado: trinxants, escudella de
pagés, arroz de bacalao, caracoles a la andorrana, carnes a la
brasa, pierna de cerdo con oreja y judías, palpís, mel i mató.
Sin menospreciar los fogones públicos de Andorra en los que se
elaboran muy diversas cocinas europeas o asiáticas, los restaurantes
esencialmente andorranos sirven para que el forastero conozca mejor
a este pequeño pero muy importante país.
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